Seguramente has visto este escenario: un excelente técnico o creativo es ascendido a gerente, pero al poco tiempo, su desempeño cae y el equipo se desmotiva. Este fenómeno tiene nombre: El Principio de Peter.
¿Qué es exactamente?
Este principio dicta que, en una organización, las personas tienden a ser promovidas hasta que alcanzan su nivel de incompetencia.
En términos simples: alguien es tan bueno en lo que hace que lo ascienden a un puesto que requiere habilidades totalmente distintas (como liderazgo o gestión) para las cuales no está preparado.
¿Por qué sucede?
El error principal de las empresas es asumir que el éxito técnico garantiza el éxito directivo. Esto ocurre porque:
- Se premia el desempeño pasado, no el potencial futuro.
- Se ignoran las habilidades blandas (comunicación, toma de decisiones).
- Hay una falta de capacitación previa al nuevo rol.
Las consecuencias de un ascenso mal ejecutado
Cuando una persona llega a su nivel de incompetencia, el impacto es sistémico:
- Clima laboral tenso: Jefes inseguros generan equipos estresados.
- Baja productividad: El líder ya no rinde y el equipo pierde el rumbo.
- Fuga de talento: Los buenos colaboradores renuncian ante una mala gestión.
¿Cómo evitarlo? (Buenas prácticas)
Para que el crecimiento no se convierta en un problema, las organizaciones deben:
- Evaluar competencias clave antes de tomar la decisión.
- Capacitar en liderazgo de forma constante.
- Ofrecer crecimiento horizontal: Reconocer el talento con mejores condiciones sin obligar a la persona a gestionar personal si no es su fuerte.
Reflexión Final
Un verdadero líder no se limita a subir a la gente de nivel; se encarga de ubicarlas donde realmente puedan brillar. El éxito de una empresa depende de tener a las personas correctas en los puestos adecuados.
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